Infortunios y Alquileres

 


Está visto que esta temporada soy el pupas.

Ayer por la noche cúmulo de infortunios yendo a visitar a Miss Paris Morgan.

Primero me quedo totalmente deprimido al ver cómo en dos semanas que tengo puestos los anuncios de mi piso en alquiler no llama ni el Tato y sólo han venido tres personas a verlo, mientras que la Paris en dos días ha alquilado el suyo. Vale, sí, está en el centro y el mío no, pero joer, que era bastante más caro, y en dos días tenía unas 60 llamadas la tía. Desesperante.

A quien pueda interesar: se alquila acogedor pisito en Madrid, zona Ciudad Lineal, de 54 m2, dos dormitorios, cocina totalmente equipada, baño completo y supermono, no lo voy a decir yo que estuve viviendo allí 14 años. Área tranquila y de fácil aparcamiento. Vamos, un lujo un broche. Interesados, pasaelmocho @ hotmail .com


Pues el caso es que ayer ayudábamos a Miss Paris a dejar su pisito del centro en condiciones, porque ella se vuelve a Amsterdam, y había que bajar un sofá que estaba ya para el arrastre. Nada, lo desmontamos entre Tx, Almatosa y yo y... hala, pa la calle, cada uno con una pieza. A mí me tocó una estructura metálica tipo somier.

Y estoy yo bajando las escaleras tan tranqui cuando de repente sufro los efectos del celo de la señora de la limpieza encerando los peldaños.

No fue torpeza mía ni tropezón, no. Al bajar un peldaño me resbalé y me caí de espaldas, cayéndoseme encima la estructura del sofá. Divino, pero imagino que fue cómico.

Nada, no me pasó nada: un moratón gigante en la zona lumbar a modo de recuerdo (que es lo único que me duele un poquito aún), un cardenal en el muslo, unos arañazos en el brazo y un chichoncillo en la cabeza (sí, adivina dónde me dio el jodío somier). Vamos, glorious.



Pero aguanté el tipo y fui una perfecta visita mientras la Paris tenía dos parejas más a las que enseñar el piso. A las once la llamaron unos que lo habían visto por la tarde a decir que se lo quedaban y dar la señal. La Paris dando botes de alegría y yo hundido en la moral y magullado en lo físico. Pero muy majos, un par de gayses jovencitos de libro a los que además debimos hacer mucha gracia, porque nuestra amiga desplegó todas sus dotes de mariliendre y nosotros nos dedicamos a realizar comentarios jocosos y mariingeniosos. Ferpect.

Mas no se habrían acabado allí los infortunios. Cuando a las once y media bajamos a ver si cenábamos algo que era tardísimo me dice Miss Paris que no puede cerrar la puerta. Vuelvo a subir (agarrándome a la barandilla de la maldita escalera como si me fuera la vida en ello) y, en efecto, la llave no entra.

- Paris, ¿te has dejado otra llave puesta por dentro?
- Noooooo.


Anda que no. Y empezamos a probar los métodos de los cerrajeros y los chorizos de meter un plástico por la ranura de la puerta a ver si cede el resbalón. Nada, que no. ¿Y no te lo cubre el seguro? Pues no sé, pero los datos del seguro están dentro de la casa. ¿Y con qué compañía? Pues con la del banco.

Y allí que nos ves tirados en la calle buscando con el móvil casi sin batería el teléfono de asistencia del seguro en la página de un banco, y todo lo que lográbamos encontrar eran los teléfonos para contratar seguros. ¿y quién te atiende un domingo a las once y media de la noche? Pues eso, Rita. Desesperante. La Paris a punto de llorar y Tx y yo que nos teníamos que ir que se nos hacía tardísimo, que había que volver a coger el coche y volver al polígono.

La dejamos en las consoladoras manos de Almatosa y nos fuimos para casa, y a cada bache o alcantarilla que pillaba tx mi zona lumbar hacía "patapumba". Agh.

Ya por la noche nos pusieron un mensaje de que llegó el cerrajero, les abrió la puerta y encima no les cobró nada porque lo cubría el seguro. O sea que genial.

Así que después de tanto infortunio he pensado que lo mismo esta semana que empieza va a ser mi semana de suerte. ¡Joder, toca!

Blog Widget by LinkWithin