Arqueología del hogar: los culines y el congelador.


El otro día se estableció un interesante y acalorado debate en mi muro de Facebook acerca de los culines de las botellas.



El hecho verídico y científicamente comprobable es que en los muebles bar se acumulan botellas de alcoholes varios a las que les queda sólo un dedito de líquido, o dos a lo más. Culines, en definitiva.

¿Qué sentido tiene tener en casa tres botellas de ron con 50 cl cada una cuando por culpa de los tapones irrellenables no podemos juntar todos los culines en una?
¿Por qué nadie se acaba las botellas? ¿Sentimiento de culpa? Yo creo que es más bien complejo de Lomana, eso de "huy, me voy a preparar un cubata pero abro una botella nueva".

El caso es que esto no puede ser, ya no me caben más botellas (en el mueble bar, me vengo a referir) y aprovechando que el Pisuerga pasa por Dueñas (Palencia) y que el lunes pasado fue San Valentín, cogí la coctelera y le preparé a mi TX un coctelete con los culines de botellas que más me estaban estorbando: ginebra, lima, pampelmouse, vodka caramel, limón y zumo ACE del LIDL para que no se diga que mis cócteles no están cargados de nutrientes.


El resultado fue tal que así como en la foto, con el agravante de que TX tenía que coger después su tx y no podía beber alcohol, así que me tocó a mí beberme unas cinco copas.
Es triste acabar en casa pedo y solo un lunes por la noche, pero todo es coyuntural.



También podríamos habernos ido a cenar por ahí, pero llovía y daba pereza moverse.
Decidimos por tanto hacer algo de cena especial en casa.
¿Y qué vas a hacer de especial en casa, alma cándida, cuando da gracias de que se me ocurrió comprar media docena de huevos en el Eroski de la lado de la ofi porque si no veía que no teníamos nada de nada?
Si hasta no quise comprar nuestras tradicionales panteras rosas porque estamos a plan (clic).

Pues hacer lo mismo que con los culines de las botellas: arqueología en el congelador.

Y es que, querida amiga, es muy habitual que te pase lo que a nosotros: que no tienes ni puta idea de lo que tienes en el congelador: compras cosas y las dejas allí sepultadas entre escarcha durante meses. ¿Y qué descubrimos? Pues que teníamos samosas y carne de canguro. ¡Toma ya!

Sacamos la carne de canguro que estaba ya criogenizada y tx la preparó al horno:


Ex Qui Si Ta.

Y, como tx es raro, para la cena hizo pechugas de pollo rellenas de trocitos de carne de canguro.

Tela.

Y, de postre, yo hice naranjas soufflé.


Exprimes las naranjas sin cargarte la cáscara, calientas el zumo con un poco de azúcar, espolvoreas maizena, añades yema de huevo y bates a punto de nieve las claras (conocida es de todos mi habilidad para poner a punto de nieve lo que sea). Se mezcla, se rellenan las naranjas y a gratinar al horno.

Entre el pollo con canguro, las naranjas y los cócteles de culines, un éxito, oiga.

¡Y la que se avecina para esta semana!

¡Y el contenedor de vidrio a rebosar!


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