Bailando, me paso el día bailando



Desde que me he vuelto un experto en tunear la Wii (¿remember?) no he parado. Que si la nuestra, que si la de unos amigos, que si la de mis múltiples sobrinas, que si la de mi cuñada, que si la de un amigo de mi cuñado... vamos, que podría perfectamente escribir un tutorial de cómo piratear la wii... trasteo con la maquinita para poderle cargar los juegos desde un disco duro usb externo.


Que sí, que somos muy mayores para andarnos con jueguecitos y que es mentira que se consuman más calorías que las de los niños que tienen las dos manos aferradas a un mando con botones. Pero mira, gracias al WiiFit me hago todas las tardes más de media hora de aeróbicos de una manera entretenida para solaz y descojone de los empleados de la oficina de enfrente (que tenemos la ventana delante de la azotea donde salen a fumar y como tienen horarios americanos están hasta las mil).


Y el otro día una de mis múltiples sobrinas me pidió el juego Just Dance, que consiste en que hay que imitar los pasos de baile que te salen en pantalla. Mala idea. En cuanto mis amigos lo vieron se lanzaron como locos a una dura competición coreográfica




Y es que cómo son.


Aunque no tienen nada que envidiar a...



o a...



Para comparativas, la que han hecho de los vídeos del Vogue de Madonna y su homenaje en Glee, serie a la que por cierto no veo tan maravillosísima ni tan para volverse loquísima del potorro como hacen tantos; quitando los puntos freaks (que no explotan lo suficiente), no se distancia mucho de la ñoñería de "todos somos muy amigos" de un High School Musical. Está graciosa, pero llevamos ya 10 episodios vistos y en algunos nos hemos aburrido bastante.



Ahora mismo no recuerdo si los bailes fueron antes o después de la fideuá que se marcó mi tx, que es un artista culinario. El caso es que después fuimos a mirar muebles para intentar que la new Almatosa House no parezca la sala de espera de un ambulatorio de la Seguridad Social circa 1956 y se supone que más tarde íbamos a salir por ahí de marcha... pero nadie llamó a nadie. ¿Agotamiento? ¿O con tanto baile, cocinitas y muebles ya superamos la cota de mariconismo?

Endevé la mierda la Sole, que ma tiraun huevo.




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