Steuermann! Laß die Wacht!


¿Conoces la leyenda del Holandés Errante? ¿No? ¿Ni siquiera viste el pastiche que hicieron con ella en Piratas del Caribe 2 y 3? Hijaaaaaa. Ya de la película de Ava Gardner ni te comento, ¿no?

Pues nada, resulta que hay un marino condenado a navegar para toda la eternidad pero que cada siete años puede bajar a tierra firme para librarse de la maldición si consigue la fidelidad de una mujer (ya sabes, que le planche, le lave, le cocine y se la coma sin rechistar). En esto tenemos a una chica que, lejos de ser una de las grandes bobas de la historia, está completamente ida, obsesionada con la leyenda del holandés. ¿Y qué pasa? Pues que ambos se encuentran. Y la cosa no puede acabar bien, como te imaginas.

El Holandés Errante (antes El Buque Fantasma), de Wagner, en el Teatro Real (clic). Dos horas y veinte de seguido y sin poder levantarte a hacer pis pero que no te hace falta porque te quedas pegado a la butaca. Y no te duermes, que el coro grita mucho. Y el segundo reparto es posiblemente más interesante que el primero, fíjate.


Aquí el coro de marineros (con botellón y coreo Coyote-Dax-Retarded incluida):




Aquí el coro de marineros en versión del Gay Men Chorus of Los Angeles y en inglés (las maricas siempre a la última, cómo son).




Aquí una versión pop superchunga y cutre:




Y me falta la versión drag-payasa, pero ésa me la monto yo solito a grito pelao cuando llego a casa por la noche. Aunque bien podría ser parecida a esta mamarrachez de Falco:

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