Un lujo un broche


La casa de los Tx-Móchez ha superado su primera cena formal. Es decir, cena con vajilla en plan finolis.

Y claro, el dilema está en cómo poner una mesa para una cena de gala.


Yo soy totalmente anti-loza. Los platos ultragruesos, ultrapesados y ultradifíciles de manejar de lo grandes que son, y que encima se descascarillan a la primera de cambio, me parecen absurdos. Es por eso que soy defensor de los Duralex, Arcopal y demás birriosidades.

Pero claro, había que tener vajilla "bien", para cuando vengan los papis del tx a cenar en Navidad (No te creas, ya lo está planificando). Y ahí los conflictos con el tx saltaban. Nada de repimpolleces, no quiero platos que pesen medio quilo cada uno, prohibidos los dorados... y los relieves. Y cada vez que una vajilla nos gustaba... ZAS, costaba un huevo de pato.

Finalmente, Zara Home nos dio la solución: una vajilla sencilla a la par que elegante, con su brillibrilli correspondiente y resultona. Además, en rebajas tiene un pase, y comprando por internet te la llevan a casa de gratix sin tener que llevarte los paquetes de la tienda.


Biennnnn, ya hay vajilla. Y entonces al tx se le iluminaron todas las bombillitas y los signos de mariconismo. Porque siempre lo digo, él es el serio y el machirulo y yo la loca, pero a la hora de la verdad, se me desquicia con mucha facilidad y pierde el norte.

Si ya hay vajilla, ahora, bajoplatos, que no sirven para nada más que para hacer bonito. Pues vale. Descartados los del mismo juego de Zara. Yo no me gasto 15 euros en un bajoplato, vamos. Y, demás, parecía que era un plato más, más grande y ya. Nou nou nou. Después de mucho rebuscar y descartar (qué precios, señores vajilleros, qué ladronicio para algo que sólo sirve para hacer bonito) encontramos unos en uno de nuestros CCR favoritos, sitio del que algún día tendré que hablar porque tiene su jugo y es muy de blog. Sólo había 10, y uno estaba picoteado, así que nos llevamos 9, con la promesa del encargado de que traerían más.

Qué moooonooos, si hacen juego con los platoooos.
Perooo.... alto, ahora hay que vestir la mesa.


Extendimos el mantel que nos regaló mi hermana.
Sin palabras.
Sencillamente horroroso.
Así doblado, en la foto, tenía un pase.
Pero extendido...
Horripilancia Rapú.
Y le costó una pasta.
Del Cortinglés, Burrito Blanco para más señas.
De verdad, ¿por qué las hermanas tienen TAN MAL GUSTO?
Es que de siempre.
Bueno, yo ya la doy por imposibla.


Hala, a comprar un mantel. Después de hacerle desistir de adamascados y bordados, uno de algodón antimanchas color crudito... para luego poner encima unos caminos de mesa rosas con adornos dorados. Lo peor no, la worsa.

Y para colmo encontramos servilletas de papel que iban a juego. Menos mal, porque odiamos las servilletas de tela.

De la cubertería, no problemo, porque para la inauguración nos regalaron la dorada de Zara que cumple perfectamente y pega con todo.

Hasta aquí se podría decir que estábamos cayendo en las redes preyslerianas de amigos nuestros tipo los pikitonis, la marchi o la maci-zorra, que cada vez que vas a su casa quedas embebido en un halo de savoir faire y elegancia chic...


Pero NO. Nosotros no somos chic, no somos elegantes, hay que traspasar esa línea para no quedar tan repimpollescamente cursis. No quiero decir, queridas amigas, que vosotras lo seáis -ejem-, sino que nosotros, como tales, no nos podemos quedar en eso, tenemos que ir más allá, como buen trekkie que es mi tx, pasar de lo chic a lo kitsch, del carmenlomanismo al tamarayurenismo. Y ahí es donde tx y yo sí que estamos totalmente de acurdo y nos volvemos los dos loquísimos del potorro. ¡Luces, brillos, acción!

¡Candelabros! Questo è il bacio de Tosca. Ahí ya le dije al tx que me negaba a gastarme un dineral en algo bueno, que si quería lujerío, que nos íbamos al primer chino a comprar lo más brillante que viéramos. A todo esto, estábamos a cinco horas de la cena, sin haber preparado nada, yo en un CCR ultra-remoto y el tx trabajando. Y yo entraba en un sitio y le hacía una videollamada.

- ¿Te parece esto lo suficientemente horrible? - decía, enfocando el candelabrito de marras. Casi estábamos decididos a comprar unos en EXPOMOBI que eran un dolor, pero tuve el buen criterio de dejarlos en el estante y sólo compré las velas doradas.

Los candelabros finalmente cayeron en Ikea y el colofón fueron... UNAS FLORES DE TELA espantosas espantosas del todo, sobre minibúcaros de cristal amarillo. Cuando tx apareció con ellas se enfadó porque dije que me parecían lo peor de lo peor, pero finalmente accedí a que las colocara en la mesa, porque entre los invitados estaba Perla de Vichy, y ella lo vale, y porque tx me ha prometido que no las va a volver a poner.

He querido dejar las fotos para el final para que veas, admires y te asombres.


Como ya llevo mucho escrito, el tema menú para una cena elegante en casa, en la próxima entrada (o no, lo mismo te encasqueto un piadoso relato bonillero, que todavía me quedan).

Blog Widget by LinkWithin