Stars on 45



Andaaa, Mocho, así que has ido al fútbol... ¿y qué tal la suegraaaa? Y blablablablá.
Y luego me dicen que por qué no tengo facebook. ¿No te jode? Si todo el mundo se sabe mi vida en verso mejor que yo. A partir de ahora no voy a contar nada personal en este blog.

Y una vez dejado esto bien en claro, voy a relatar lo que me ha pasado este fin de semana en riguroso orden inverso, porque así me acuerdo mejor.


Ana Rosa Quintana practicando sexo anal

Soraya desnuda en Eurovisión

El domingo por la tarde yo tenía la cabeza como un bombo y tx la garganta hecha polvo, así que en vez de echar un ídem empleamos el tiempo en algo tan instructivo como montar la mampara del baño. A fecha de hoy se puede decir que no está montada del todo y que organizamos una auténtica "fiesta de la silicona" sólo comparable a cómo quedó mi cocina el día que se me ocurrió hacer lubina a la sal, pero con distinto material.


Previamente había tocado cumple de sobrinito tx con comilona, tarta, donde, como sigo siendo la novedad, me cebaron (y yo me dejo, claro). Mi inmersión en la familia tx sigue su curso: la niña pequeña, que antes me miraba con recelo y ni me hablaba, ya me llama por mi nombre y juega conmigo a la Wii, y la cuñada cotillea de los familiares delante mío sin recato alguno.

Y eso que tanto tx como yo íbamos un poquito perjudicados, porque nos despertamos con un resacón del copón. Qué mala es el agua de Valencia. Yo creo que cuñado alucina con nosotros y se piensa que andamos todo el día de pendoneo y bebercio salvaje por ahí. Supongo que es la apreciación de todo matrimonio esclavizado por hijos pequeños.

Pero también es que el sábado por la noche tuve que trepar hasta la cama para acostarme, que hacía tiempo. La culpa la tuvo, cómo no, el señor éste que está en la puerta de la discoteca Angel y que parece un descarte del casting de una película de Álex de la Iglesia. Que si dos copas por diez euros. Y claro, uno pica, y como tx no bebe porque tenía que conducir acabé yo como la mula campanera del pianista de Parada.


El Angel, sí. Esa discoteca que no nos gusta nada y que tiene una música horrible pero donde siempre uno acaba desbarrando de lo lindo. Creo que no estuvimos mucho tiempo. Sólo puedo decir una cosa: o me hago mayora o ya habían venido los autobuses escolares de excursión de Semana Santa a Madrid, porque cada vez me gustan los niños más jovencitos. Había uno con barbita que me lo comía.

Y hablando de jovencitos con barbita para comérselos... CÓMO ESTÁ NUESTRO NUEVO VECINO, HAY QUE JODERSE. De momento sólo lo conocemos de cuando pasó a protestar porque hacíamos ruido con el taladro percutor intentando perforar el forjado de hormigón, pero en cuanto se descuide su mujer...


El camino entre la Pensión Corredera, desde donde salíamos de una fiesta, y el Angel es digno de enigma de pasatiempos: ¿Cómo es posible que tres grupos de personas que salieron a horas distintas del mismo sitio (y se despidieron, con el retraso que suponen las combinaciones de dos maribesos tomadas de dos en dos, que hasta que te vas se hace eterno) llegaran a la vez a la puerta de la susodicha discoteca? ¿Eh? ¿Eh?

Y a pesar de lo que te digan, NO. Yo a esas horas no iba mal. Había cenado bien y había bebido sólo Agua de Valencia (consistente en zumo de naranja, cava -champagne para las raras- + todos los licores que le quieras añadir). Que yo estuviera desatado en la fiesta no fue por ingesta de bebida ni otros elementos intoxicadores: es que me lo pasé muy bien y además la música era "muy mía".


Qué caramba, que me preguntaron que qué me había puesto en la copa. Es como cuando voy a las discos, que siempre me preguntan si soy yo "el que pasa las pirulas". Lo que me faltaba, si ya soy así de normal, imagíname puesto hasta el culo. Quita quita.

- ¿Y tú a qué te dedicas?
- Hago instalaciones en mataderos, salas de despiece y fábricas de embutidos, ¿y tú?
- Aplicaciones en funerarias.


Mucha gente, aunque la verdad es que me limité casi a hablar con los conocidos. Otros se me escaparon, otros ni me di cuenta. Casi todos los asistentes llevaban como regalo un bonito pin de monigotillos.com . Pero como sólo había para los 50 primeros y nosotros llegamos con los nº 51 y 52, nos quedamos sin ellos. Afortunadamente la creadora del broche me regaló uno al final de la fiesta.

Era la fiesta de Corredero el de la Pensión Corredera, y celebraba sus 45 años de grandes éxitos por todo lo alto. Y había un sistema de luces que nos dejó flipados al tx y a mí (a nosotros se nos gana con cualquier fruslería). De regalo llevamos un aceite perfumado que lo mismo vale para echárselo en el cuerpo que como ambientador. Es como echarse Wizard en vez de Rexona, o echarle Ô de Lancôme al "Brise un toque" del baño. Tú eliges. Llevamos a las de Almatosa y de Vichy de adosados, (ya lo sé, mucho morro).


Anteriormente creo recordar que comimos en casa a las cuatro de la tarde después de hacer unos cuantos taladritos de esos que les encantan a nuestros vecinos, pero tampoco estoy seguro.

El viernes se ha borrado de mi mente. ¿Quedamos con alguien? ¿Nos quedamos en casa? No sé. Ah, sí, estuve de cumpleaños de mi múltiple sobrina nº 4. De todas formas, esta entrada ya es lo suficientemente eterna, hace ya demasiados días de ello y el viernes es un día que ya pertenece al pasado.

Y ya está. No vuelvo a comentar nada personal que luego todo se sabe. Bueno, sí, salió esto de nosesabebiendonde:

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