Los Caireles de mi novio


Con este título tan de copla voy a contar lo que aconteció el otro día después de haber comprado la famosa María Teresa

Sí, seguimos con iluminación pero no voy a poner la foto hasta que no la inauguremos porque si no le quito toda la gracia al asunto.

En esto que llegamos mi querido TX y yo a una bonita tienda de la calle Cartagena que tiene un rótulo que dice: SE ARREGLAN LÁMPARAS. El escaparate es tal que así:


Entramos y nos atiende una chica vestida de farmacéutica (su batita blanca, su boli en el bolsillo, su recogido Concha Cuetos style, su gafapasta y cierto aire de resabiadilla).

Y le digo: Mira, es que hemos comprado una María Teresa y nos parece que queda un poco sosa, queremos meterle más cristalitos.

Y el tx: Se llaman caireles, ¿no?

Y la farmacéutica: Aquí los llamamos copes, pero puedes llamarlos como quieras, incluso los churritos que cuelgan de las lámparas.


Ante tal falta de seriedad profesional (los churritos, por favor) le digo que no hable y nos enseñe brilli brilli. A la farmacéutica se le hacen los ojos chiribitas y empieza a sacarnos todo tipo de pedrolos cristalinos de distintos tamaños, precios y brillos.

Finalmente acordamos llevarnos sólo unas almendras y luego, cuando tengamos a la María Teresa colgada donde se merece, sopesaremos las cadenas de cuentecitas que nos harán falta y le encargaremos a la farmacéutica que nos las engarce.


4 euros cada una. Esto sí que es una auténtica lobá.


¡¡¡Y MUCHA PEDRERÍA!!!
¡¡¡Y MUCHOS VÍDEOS!!!









Blog Widget by LinkWithin