Y perreo y perreo


Perreo con el blog.

Ando de cambio de ordenadores. Y ordenadores es plural y quiere decir más de uno.

Formateo con traspaso de todo tipo de datos (que es un parto) por un lado y ordenador nuevo por otro.

Ya he sufrido los primeros efectos del maravilloso Windows Vista:

1. Tras una actualización automática de Windows, desaparecen las unidades de cd/dvd rom. Así, de golpe. Están, el pc las reconoce, los controladores están instalados y actualizados pero hay un problema con el dispositivo y NO EXISTE. Tócate el pito, Agapito.

Solucionado: en la propia web de Microsoft te dicen que hay que modificar dos entradas del registro de Windows. Vamos, lo más fácil y normal del mundo para usuarios corrientes. Hay que joerse.

2. El fastuoso Adobe Premiere Creative Suite 3 no me reconoce un proyecto de vídeo que tenía casi finalizado en el pc anterior. Vamos, sí lo reconoce, pero la línea de tiempo (la zona en la que se trabaja) se queda en blanco, con lo que el trabajo de montaje del vídeo (y era bastante grande) se va al garete.

Solucionado: Instalar la versión anterior de Premiere, la 2. Ole tus güebos.

A ver cuándo hacemos cosas así:






Y nada más que contar, porque salvo una cena privada, mi único acto sociocultural de este finde ha sido el Tristán und Isolde. Cinco horitas (sin Mario) revolviéndome en mi butaquita de 5º piso del Real intentando que no me duela la espalda. Deserciones por allí, cabezadas por allá (ah, esa respiración acompasada al borde del ronquido), todas como locas pidiendo cafés en los entreactos y la Meier pegando gritos. Qué tía.



Por cierto, ¿quiénes son los chicos tan monos que me pegan su foto en el tablón?

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