Côte d'Azur & Amsterdam


Hoy tenía en mente una disertación profunda sobre a partir de qué punto se pierde la naturalidad a la hora de escribir un blog, si influyen los comentarios o se tiene pudor de escribir según qué cosas no sólo porque te lean tus amigos, sino porque quien menos te lo esperas te suelta por la calle que sabe dónde has estado este finde.

Como no soy filósofo como el perro de Salarino ni una erudita en el "yo intento ser yo misma pero no conocéis mi verdadero yo porque aún no he demostrado ser yo misma", al más puro estilo Alba en Supermodelo 2007, tal disertación se ha quedado en las circunvalaciones de mi cerebro (la mocho-30, mocho-40, mocho-45 y la mocho-50), junto a todos esos datos de almacenaje que aún no he reseteado.

El titular para el día de hoy sería:

Aprovechando que estaba unos días en la Costa Azul me dejé caer por una fiesta a la que me habían invitado en Amsterdam.


¿Es una frase lo suficientemente glamourosa, evocadora y provocadora como para entrada de blog? Desde luego.

Pero entonces, ¿quién escribe? ¿El fantasioso personaje señor Mocho o el mindundi señor E con puntito?

Ah.

He pasado 5 días vertiginosos en los que tan pronto estaba en una aburrida conferencia como viendo jugar en un casino, aguantando el tipo en una tensa negociación "a la inglesa" (con las mejores sonrisas y palabras pero soltando puñaladas por la espalda), de juerga por ahí (siete en un Clio escondiéndonos de los gendarmes), paseando solo un día entero en la playa, bailando y mariconeando de lo lindo en un pedazo de fiestorro o huyendo del frío y la lluvia.

Lo que está claro es que:

- Comprendo perfectamente la fascinación por Antibes y la Côte d'Azur.


- Es lógico que en Cannes haya señales para ídem:


- Esta casa la ve Belén Rueda y se vuelve loquísima del potorro:


- Quien me conoce sabe que las cosas tipo hippy buenrollito colonial natural artesanal me horripilan, pero no pude evitar sentirme fascinado ante este mercadillo de especias:


- El casino era feo de cojones. Y por dentro, peor:


- ¿Una tarta de cumpleaños o de bautizo? En todo caso, muy "Reina de Inglaterra". Para ser muy "Reina de Holanda" tendría que haber sido naranja.


- Esto sí que es un meeting point imperdible:


- Una de las cosas que más ilusión me hizo fue que al ver la camiseta un chico gritara ¡¡¡KIMBERLY!!! en vez de Bree. Glorious.


- Con boas y pelucas es imposible que una fiesta no funcione:


- Aunque el nivel de una fiesta se suele medir por la cantidad de papel higiénico consumido dividido por la raíz de los minutos de duración y haciendo función logarítmica entre número de asistentes / número de cuartos de baño. La conocida regla Hilton, vamos.


- Aunque poniendo a Yuri en la pantalla, el éxito está asegurado:


- Quiero que me regalen esta lámpara por navidad, es tan doble cadena de ADN.


- Te la encuentras en tos laos


No obstante, y pese a todas las estupideces escritas ahí arriba, un par de cosas (o tres):

a) ¿Que por poner un texto ligeranente personal no voy a poner al chulo de marras? Los cojones.


b) Me he quedado muertaenlabañera majabonita y hasta emocionado al leer un email personal de uno de los creadores de la página web El Cliché (clic).

c) Gracias, Tito. Gracias, Marc. Gracias, Paris.


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