Pics & Chénier

1. El triunfo del grafismo y el esmero en la imagen corporativa:


2. El equipo suizo de esquí de fondo:


3. Da gusto ver cómo en los filoríficos de los amigos en vez de tener el agua en bonitas botellas de Absolut lo que hay de verdad dentro de la botella es vodka.



4. Foto de la tapa de una subestación eléctrica (o algo así) en el paseo de Gracia. Luego se quejarán de los apagones. Las dependientas de la tienda estaban acojonás.


5. Imprescindible en toda visita que se precie el volver bien surtido de butifarra
catalana. Al lado de la iglesia ésa del libro que han leído todas las mamás el verano pasado, el mejor sitio. Y te las envasan al vacío para que te puedas pelear a gusto con los controles de seguridad del Aeropuerto (mejor facturarlas).


6. Tapa Ç24. El gran descubrimiento del finde. Imprescidible pedir el BIKINI (lo que en el resto del mundo llamamos un mixto, pero con sorpresa).


7. Cómo son estos catalanes: hasta las botellas de cerveza tienen diseny de Custo:


8. La Biblioteca. Psé psá.


9. Y un sitio chic para dejarte 40 Euros: The White Bar.


10. No hay como ir a lo peor de Barcelona para encontrarse a lo mejor. Y cuando se trata de tan buena gente da igual que hace 7 años que no hayamos tenido contacto: estuvimos de copas y bailes hasta las tantas como si tal cosa. Y sin necesidad de hablar de fantasmas del pasado ni de qué coño ha ocurrido en tanto tiempo. Genial.


11. En el aeropuerto, había un tipo así canijillo al que todas las niñas le pedían autógrafos y fotos. Yo no tenía ni idea de quién era. Luego me dijeron que era un tal Fito (véase foto). De nombre me suena, pero la verdad no creo que sea capaz de reconocer una canción suya.


12. 13. y 14. Al final cantó la
Voigt la Maddalena di Coigny, aunque casi mejor que no lo hubiera hecho. ¿Se le ha ido la potencia con los kilos?


Hace pocos años protagonizó un pequeño revuelo al ser despedida del Covent Garden por el director de escena de una Ariadne auf Naxos, porque decía que no cabía en el vestido de noche que había pensado.


Se operó (según ella porque sus rodillas ya no aguantaban su peso) y mira ahora cómo se lo pasa la condenada:


Qué listas son algunas.
No, no es Susan Sarandon.

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