Gritos en el pasillo

El trailer tiene su gracia. El concepto es original: una película hecha con cacahuetes. La idea de lanzarla al mismo tiempo en cine, descarga directa y dvd es loable. Se ha currado mucho el terreno artístico: la música es muy buena, la ambientación está muy conseguida, la iluminación refleja el ambiente que pretende crear... pero es un soberano coñazo.

Gritos en el pasillo, la película española de animación de cacahuetes, es una castaña difícil de digerir. Hubiera quedado un corto o un mediometraje buenísimo, pero su previsible y estereotipado guión se alarga y se alarga sin que ocurra nada, perdiéndose en la mil veces contada historia de hombrecillo (cacahuetillo) atemorizado encerrado en un sitio que no es lo que parece. Cuando llevas 30 minutos de peli y la sorpresa de los cacahuetes y las gracietas (el garrapiñado) ya han pasado, te revuelves en el asiento: esto es infumable, el guionista/director no ha tenido la humildad de decir: por aquí hay que cortar o de dejarle a alguien desarrollar su brillante idea con un guión potable.

Que sí, que muy bien por la idea, por cómo se ha concebido y realizado, pero como largometraje es igual que un cacahuete malo: mucha cáscara y dentro no hay panchito.



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