Miss Móchez

Los discos de Marta Sánchez siempre se han caracterizado por tener un par de temas especialmente producidos para convertirse en himnos maricas coreografiables y después una sucesión de canciones a medio tiempo todas igual de aburridas y soporíferas en las que Martita saca a relucir sus rasgos característicos: deformación de vocales abiertas (soy yooouuooaaaooouoo) , transformación de consonantes añadiéndoles una h (yho the khiero vher) y jadeo o aspiración al final de cada frase (con gritito incluido, si llega el caso).

Por otra parte, los títulos de sus discos y sus canciones siempre me han hecho pensar que o esta mujer tiene un ego desorbitado o algún complejo por el que necesitaba autorreafirmarse en sí misma:
Soy yo, Mujer, Mi mundo, Desconocida...

Con su nuevo cedé en el mercado no nos decepciona: sigue siendo la misma. Sigue modificando las consonantes (esas uves que parecen efes, por favooor), termina casi todas las frases con el jadeíto aspirado (casi parece Lula) los oouuaooas siguen a la orden del día y en cuanto a títulos:
Miss Sánchez, Superstar y Estrella de la radio. En su línea, vamos.

En este disco tiene 4 canciones que están muy bien:
- El parcheo salvaje que le hace al Just Can’t Get Enough en
Superstar.
-
Embrujada, a dúo con Tino Casal (a ver cuándo se pasa de moda eso de “mira cómo canto con mi muertecita”, por lo menos Rocío Jurado lo hizo en vida). Arreglos modernitos para un nuevo guiño ochentero para fans reviejas.
-
Levántate (Levhanthathé en su idioma), casi un himno gospel en el que mejor no detenerse a escuchar la letra, que es de vergüenza ajena.
-
Si me faltan los recuerdos. A dúo con Alaska. Canción adictiva que pide a gritos un remix o versión extendida. Si con el DVD del concierto de los 40 en el Calderón ya comprobamos cómo la ingeniería de sonido hace milagros respecto a lo escuchado en directo, en esta canción las voces de las dos chicas empastan bastante bien. Puntos negativos: esas rimas en palabras agudas a lo OBK y los gritos de Miss Sánchez que se han debido de añadir después para que se sepa de quién es el disco y quién la invitada, vamos, faltaría.

El problema del cedé es que estas cuatro canciones están al principio del disco (de las seis primeras). ¿Y qué ocurre? Pues que de la canción 7 en adelante, mejor quitarlo, porque es insoportable. Además, empieza con las canciones dedicadas a su hija, a su hermana, a su tía Mauricia... Y no se puede ya ni escuchar.

Pues eso, que el disco gusta si se escuchan sólo las seis primeras canciones (hay que tragarse dos semibaladas insoportables de las suyas pero pasa pronto) y se puede decir entonces que “está bien”.

Sobre las comparaciones con cierta cantante americana no voy a entrar al trapo, ¿eh?


Estoy como loco escuchando lo nuevo de
Erasure, Light at the end of the World, y suenan MÁS ERASURE QUE NUNCA. Mancanta.

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