Algunos síntomas son:

- Paseas por Chueca y no te dan flyers para las discotecas.
- Prefieres follar a la hora de la siesta tranquilamente en vez de nada más llegar a casa por la noche.
- Te pones a plan por lo menos una vez al año.
- Bebes en casa de los amigos en vez de hacer botellón.
- Te sorprendes mirando a chicos cada vez más jóvenes.
- Te descargas películas eróticas de terror españolas de los 70.
- En una conversación sale por casualidad la palabra "botox".
- Miras la composición y valor nutricional de cada cosa que ingieres.
- Has terminado de pagar la hipoteca y eres tan gilipollas que te metes en otra más cara y más larga.
- Ya no te hace gracia que en los garitos pongan música petarda de hace treinta años: El efecto Baccara, Yuri, Sesto o Raffaella está más que superado y es (margarita) cansino.
- Adoptas la palabra "juvenil" para referirte a tu ropa, cuando te pones lo mismo de siempre pero con un color que te hace parecer una mamarracha.
- Te desapasiona totalmente el resultado de unas elecciones.
- Te parece absurdo que las tías encuentren atractivo e interesante a un tío con el pelo medio canoso (Cluni cluni)
- Sorprendes a los demás cantando de memoria y sin equivocarte el anuncio de Flagolosina qué rico helado.
- Te sientes completa y totalmente reflejado en el anuncio de Cocacola.



Ya sé que ha salido en mil sitios la semana pasada y que lo han comentado mil bloggers, pero es que es de realista... y no es para treintañeros, precisamente.

Y QUE NO ES NOSTALGIA, COÑO.



Edito (gruberovo): En vista del cariz catastrofista que ha adquirido este post y sus comentarios, para el próximo pondré algo más alegre: ¿PORNO, POR EJEMPLO?

Y un síntoma más:

- Pones una canción y tu sobrina de 13 años suelta: Oh, no, la música que le gusta a mamá.

A ver, a los que se molestan por la fantasmada de la hipoteca: Está puesto para que me entren niñatos que me chuleen, que hay que decirlo todo.


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