Kathy Cordero y el Laberinto del Fauno



Seamos sinceros, no teníamos muchas ganas de ver una película de género fantástico ambientada en la posguerra, y menos dirigida por Guillermo del Toro. Pero esta vez nos comimos los prejuicios. En medio de un puente que se ha hecho hasta largo era inevitable que algún día acábáramos en algún CCR (Centro Comercial Remoto). Un poco de tiendeo, compra de viandas en Mercabrona y cine.

Yo no sé si es que tenía subidón de la alegría que me dio el que por primera vez en mucho tiempo pude decirle al dependiente de Desigual eso de "tráigame una talla menos" en el probador (y/o lo buenorro que estaba el condenado) o el Red Bull que me bebí antes de entrar en el cine para no dormirme, pero el caso es que la película me gustó mucho y llegó hasta a emocionarme.

Tras los comentarios leídos, esperaba ver algo mucho más fantástico pero no, la historia principal está bien anclada en la realidad. Una de las grandes bazas que tiene es que no hace falta tener referencias históricas para entenderla: es exportable a cualquier lugar, situación y tiempo en los que haya un poder militar y una resistencia popular oculta. Vamos, que si en vez de maquis son resistentes franceses frente a nazis, la historia funciona perfectamente.

A Sergi López le han hecho bajar su habitual voz chillona, Maribel Verdú está sorprendentemente muy sobria (no, no he visto La Buena Estrella, nunca la he visto en un papel que no sea una chorrada) y la niña no es para matarla. Ariadna Gil ha pasado de hacer papeles de mujer decidida e insufriblemente autosuficiente a ser una pobre desvalida llena de suspiritos y gemiditos. Sale poco.

La parte fantástica está afortunadamente menos integrada en la historia real que lo que me temía. Cojea un poco con lo de las pruebas (mil veces visto), carentes de interés y con una escena totalmente prescindible argumentalmente pero muy vistosa: la del monstruo con los ojos en las manos. Eso sí, está todo muy bien hecho y nada chirría.

Narrativamente es brutal, las escenas de acción no se auto-recrean en sí mismas: las cosas se solucionan con un tiro. Y el final es tremendo.

A todos nos gustó. Fui acompañado de mi clon de Burgos, de tx y de Kathy Cordero, la espabilada y moderna periodista de investigación a la que he dado pie en este blog para que lo anime y no resulte tan muermo. Adelante, Kathy.

1 comentario :

Kathy Cordero dijo...

Gracias, mocho. Sólo una cuestión: ¿por qué el cartel español es mucho más feo que los internacionales?

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