El Jovencito Frankenstein, de Mel Brooks (Young Frankenstein, 1974) es una de mis películas favoritas.
Tiene humor (básico y soez a veces), halo romántico, carisma y una música arrebatadora0
Y unas interpretaciones gloriosas: Fronkonstin, Igor, El Monstruo, Frau Blucher... además de contar con la grandísima Madeline Kahn.
Me sorprende que este año Mel Brooks haya cumplido CIEN años y no haya leído ni visto nada de homenaje a este director que entre patochadas, ha tenido una carrera llena de divertimentos.
Una película de hace más de medio siglo totalmente a reivindicar.
Y qué mejor que este film para inaugurar nuestro cine de verano en la terraza de casa.
Desde siempre Tx ha sido un fanático de los proyectores. Me compró uno y una pantalla hace dos décadas para que jugáramos a la Wii y proyectáramos películas en casa.
Lo que ocurre es que se nos había quedado obsoleto. La intensidad de la luz no era suficiente para pantallas muy grandes y era un trasto complicado de manejar porque había que meterle el vídeo desde otro aparato externo.
Paro como los tiempos han cambiado, he aquí que me llega con esta cucada que le ha costado 40 euros:
Oye, que tiene Android TV, se le pueden meter apps, un pincho usb (pendrive para las no arcaicas), wifi y Bluetooth. Una pequeña maravilla. ¿Que los hay mejores? Seguro. ¿A ese precio? No creo. Hay que conectarle una barra de sonido, eso sí, porque el altavoz es para frikis pajilleros videojuegoadictos que no salen de su habitación.
Como pantalla improvisada pusimos un mantel blanco (es que YA NO HAY SÁBANAS BLANCAS), lo colocamos con pinzas en los paneles de la pared, nos sentamos en dos sillas cómodas, nos subimos una botella de agua con gas y un vaso con hielos y... voilà.
Y así ha quedado inaugurado nuestro primer cine de verano en los 17 años que llevamos en esta casa.
Que si no la has visto, veas la peli.
Y que Madeline Kahn SIEMPRE SERÁ FABULOSA.



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