jueves, 24 de septiembre de 2026

Brava Madrid 2026


La leche la que se lleva organizando con el Festival Brava Madrid los dos últimos años.

Resulta que el año pasado saltó la noticia de que el propietario del Brava es un fondo que tiene intereses en negocios israelíes y claro, eso nos convierte a todos los que asistimos al festival en cómplices del genocidio de Gaza.

Por partes, por lo que yo tengo entendido. Brava está promovido por una empresa española que forma parte de Superestruct, un grupo internacional con más de 80 festivales, que en 2024 fue adquirido por KKR, un fondo de inversión estadounidense, que sí, tiene intereses en negocios isrealíes.

A partir de eso que cada cual piense y decida a quién boicotea. Pero vamos, que una de las cosas que más me sorprende es que yo pueda tener conflictos sobre asistir o no, pero son infinitamente más pequeñas que las que tienen muchos porque otros vayan.

Y ya no hablemos de la cancelación selectiva. Nunca he sido partidario de la cultura de la cancelación, pero es que me hace mucha gracia ver cómo es el distinto rasero que se aplica según a qué persona, artista, etc.

En fin.

Que sí, fui al Brava (descanso para que me insultes).

Y este año ay qué birria ha sido. Vale que todos los años ha estado lleno de cantantes de chichinabo, divas caducas y petardismos variados, pero es que este año han repetido artistas y no ha habido nadie realmente potente.

Que la cabeza internacional de cartel sea Natalie Imbruglia, una señora demasiado seria para este tipo de festival, dice mucho. 

Viernes. Todos de rosa. Fantasía de vestuario, muchísima mamarracha. Sí, es un festival de maricas petardas, pero todas lo tenemos asumido.

El recinto este año ha sido mucho más pequeño, medio aparcamiento de La Caja Mágica. Sólo un escenario. Y aunque dijeran que estaba el 95% vendido... no había aglomeraciones. La zona de comida tenía cuatro mesas, eso sí. Pero yo lo vi todo bastante organizadito. Faltan sitios donde sentarse a descansar, el suelo de un aparcamiento da muy mal rollo.

Curiosamente no tuvimos muchos problemas de aparcamiento.

María Peláe. No fui, era el viernes a primera hora y me costaba un divorcio.

Leire. Nunca he sido fan de la Oreja de van Gogh. Les reconozco su habilidad melódica y el haber compuesto "Ni una sola palabra" para Pau, pero la voz ñoña de Amaia me horrorizaba. Por eso siempre he sido del team Leire. Leire salió cantando un par ade canciones suyas y el resto de La Oreja. Tooooodo el mundo se las sabía y las coreaba de pe a pa. Yo no. Por supuesto que conozco algunas canciones, pero no me sé las letras, simplemente es un grupo que no ha entrado nunca en mis referencias musicales. Sacó una bandera arcoíris... y se la puso del revés.

Sugababes. Resulta que conozco una canción suya pero es que el RnB es algo que no me gusta. Nada, me fui a descansar mientrtas cantaban.

Inna. Era viernes, era tarde, estábamos cansados... y nos fuimos a casa.

Sábado. Temática Navy. Te puedes imaginar.

Llegamos cuando empezó Soraya, que sigue en OT. Un montón de canciones prestadas de otros artistas y las dos suyas que todo el mundo conoce. La chica canta bien, baila y se la vio entregadísima. Bien.

Después Natalie Inbruglia que... bueno, la gente PASABA de ella, pero total, todos hablando sin parar y a grito pelado. Eso sí, sonó Torn y ya todos con los móviles grabando.

Y los que me dejaron totalmente sorprendido fueron los Vengaboys. Por favor, eso sí que era una fiesta, menuda verbena se montaron. Alegría, marcha y petardismo. El auténtico espíritu Brava. No tuvimos ningún problema en ponernos en primera fila.

Tras un descanso... Fangoria. Desbandada general, hubo un goteo incesante de gente que se fue yendo durante su concierto. ¿Estuvo mal? No, es el mismo concierto de siempre: varias canciones del disco nuevo y luego grandes éxitos, con Alaska moviéndose un poquito y un buen plantel de bailarines. ¿Estuvo bien? Pues tampoco, porque le dieron a todo el concierto un sonido techno makinero cuasi bakala que la verdad tiraba para atrás. Alaska muy poco comunicativa. Cuando terminó Ni tú ni nadie soltó "Por nuestra parte ya no hay más" (o algo así) y se acabó.

Y chimpún.

Sí, este año ha sido un festival muy deslucido, la verdad es que le veo difícil trayectoria futura y, viendo sus redes sociales, parece que todo ha sido maravilloso y no. Un poquito de autocrítica no les vendría mal.

Y sigue siendo el orgullo de otoño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comente, comente