¿La gilipollez es contagiosa?



Ahí dejo la pregunta.

Y es que creo que sí porque ¿qué lleva a alguien que era más majo que las pesetas a volverse un sieso de agárrate y no te menees después de juntarse con ciertos elementos de gilipollez sufientemente contrastada a lo largo de los años?

¿Será que, a ciertas edades, aún funciona el corporativismo de patio de colegio? El sentirse fuerte junto a los fuertes (o gilipollas junto a los gilipollas), el anular la personalidad y diluirla en el grupo.

Y ya no hablemos de la "gente que parece normal pero que no lo es", los megasuspicaces o los hipersusceptibles.




Siempre lo he dicho: la culpa de la decepción es del decepcionado, no del decepcionante. Uno esperaba más, otro no daba más de sí.

Así que, nenas, dos contactos menos en el móvil y now they can't take away the fun from me 


Ay, ay, Five, six, cha cha bitch. Uno, tres, cinco, seis, cha cha bitch. Perra, bien perra. Five, six, cha cha bitch.
 Y, como dicen los de Estoy Bailando....

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