El muchacho de los ojos tristes


Tx se me queja de que estoy demasiado expuesto públicamente en las redes sociales: que si pongo nuestro árbol de navidad en el blog, que si cuento en Facebook que hemos viajado a tal o cual sitio, que si en Instagram publico la fiesta a la que hemos ido, que si en Mobli... bueno, dejémoslo estar.

Y sí, tiene razón, soy de un exhibicionismo redsocialesco que asusto, pero parándome a pensar...

Sí, existe una sobreexposición 2.0 que ya los psicólogos estudian porque en Face e Insta se cuelgan sólo imágenes idealizadas de uno mismo, fiestas, momentos alegres, y que es la vida que queremos que vean nuestros amigos, y no la vida real.

Vamos a ver, ¡QUÉ COÑO! ¿Voy a poner yo en Facebook que el otro día me lo pasé gritando en la oficina más cabreado que una mona a la que le han echado vinagre y sal en el chocho? NO. ¿Que voy a poner una foto en la que salga de perfil y se me vea toda la lorza y el barrigón? PUES TAMPOCO. De toda la vida conservamos las fotos en las que estamos bien, y son las que enseñamos. ¿O te has sacado alguna vez una foto en un momento triste y la has enseñado a tus familiares? Así que venga, LOS COJONES, que se dejen de teorizar. Todos sabemos perfectamente la vida que vivimos, dejadnos poner lo más alegre y bonito de ella que dramas y tragedias ya hay suficientes.

Respecto a la privacidad...

El mundo blog está bajo mínimos, mi interacción con otros blogueros, que es lo que te da visitas, es escasa y perezosa y, total, como digo yo, quien me conozca y me lea me reconocerá, pero tampoco es que cuente secretos diplomáticos.

Facebook lo restringí mucho. Porque eso sí que es un caldo de cotilleo, chafardeo y maledicencia. Bajo ese estúpido pudor de "no voy a borrarte de amigo porque te puedes enfadar", mis cosas las ven ya sólo un reducidísimo grupo de personas. Ahora bien, eso sí, lo ven... casi todo.

Y luego está Instagram. La cuenta la tengo privada. Después de tenerla pública durante mucho tiempo lo pensé: si bien mi natural ego me incita a sobreexponerme, lo pienso y mira, chica, mi objetivo no es tener cientos de seguidores que le pongan un "me gusta" a mi foto arrancándome los pelos de las orejas, así que le eché el candado y quien quiera seguirme que me lo pida, normalmente no tengo reparo.

Pero llegan "esos pequeños conflictos". De repente me dice Tx que se ha encontrado con un conocido que le dice que qué bonita nuestra nueva alfombra. Y claro, se mosquea.

Y entonces le digo que me sigue por Instagram, que es un "amigoconocido" y que qué voy a hacer, ¿bloquearlo? Ahhh, qué dramas.

Porque entre los amigos no muy amigos que uno tiene, me gustaría hablar de dos tipos muy característicos:

1. Los RRPP, dj's y similares.

A los relaciones públicas te los han presentado una noche de farra, has cruzado dos besitos, tres frases graciosas y punto pelota. Y de repente ves que, vía amigos de amigos, te piden amistad en Fb o te empiezan a seguir en IG.

La primera reacción es sentirse halagado. Oh, este hombre (que además suele estar muy bueno, que por algo es imagen de un evento, local o lo que sea), personaje conocido de la noche, con doscientos mil seguidores, me pide amistad a mí, ingenuo e inocente muchachito exento de malicia, un mindundi cualquiera encarando ya la tercera edad. Y le dices que sí a todo.

Y al poco ves que inunda tus publicaciones con corazoncitos de "me gusta", emojis risueños o pulgares hacia arriba. Pero no lo hace día a día, sino que una vez a la semana, de media, o así, le da al "me gusta" a todo lo que has puesto. Vamos, que cuando le toca, pone el like automático.

Y, mientras, bombardea tu muro o tu instagram con imágenes sugerentes, chistes, frases ingeniosas e.... INVITACIONES A EVENTOS. Vamos, que pincha en tal local o que en tal otro hay fiesta o que no te puedes perder la actuación de la drag de chichinabo de turno este sábado.

Es decir, están haciendo su trabajo: relaciones públicas puras y duras. Y lo están haciendo bien.

Y no, bonita, no. A dejar de seguirlos en IG ipsofáuticamente y a meterlo en grupo de "Acceso restringido" del Face. Punto Pelota.

Pero otro tipo de "follower" que me encanta es...

2. El muchacho de los ojos tristes.

Es el que te sigue en silencio.
A quien conoces en persona, aunque probablemente su origen sea virtual (un cobloguero, un lector, un amigo de amigo de amigo).
Y te pone corazoncitos y likes a todas las fotos en las que sales con amigos.
Y si comenta dice que qué bien lo pasamos en el cumple de Fruslerín o, en vez de preguntar cuánta gente hubo en nuestra fiesta suelta "qué barbaridad, os tuvisteis que tirar un día entero limpiando la terraza".
Y claro, ves que te está suplicando que por favor lo invites a la próxima reunión de amigos, ya sea en nuestra casa o por ahí.

Y fíjate tú que yo no tengo problema en conocer en persona a seguidores virtuales y menos en invitarlos a fiestas en casa (y si no que lo diga aquí algún coblogger de los aún en activo o en pasivo) pero esa actitud corderitodegolladesca de sufridor en casa me revienta mucho.

Y además yo no sé si es que doy miedo o qué, pero si nos encontramos a algún especímen de estos por la calle (y mira que salimos poco, pero cuando lo hacemos vamos siempre a los mismos sitios y nos topamos con las mismas personas) todos esos "microrreproches" me llegan por Tx. Es a él a quien le dicen lo de la alfombra, la fiesta o las litronas.

Vamos, COMO SI YO FUERA UNA ARPÍA HISTÉRICA QUE LE FUERA A SOLTAR CUATRO FRESCAS. Qué ideas.

Vale, sí, a veces puedo resultar un poco borde, pero es que ODIO ESCRIBIR POR WHATSAPP y poner emoticonos.

Ay, hala, ya, ya me he desahogado, pero de verdad, a veces me sacan un poco de mis ikercasillas.

Y todo esto ha venido para recordar esta bonita canción que cuando la cantaba Jeanette me parecía un coñazo insoportable pero cuando la versionó Niza me resultó lo más moderno del mundo. Porque soy así de gilipollas.

Sí, queda pendiente una reunión, pero chicos, sois de lo más complicado para cuadrar fechas, joder.

Me toca contar el minipuente, ¿no?







Oye, ¿y el chulo?


4 comentarios :

Haddoquin dijo...

Vamos a ver, Sr. Mocho, mira que te he dicho sienesysienes de veces que el papel de poli malo le pega mucho más al Tx (en teoría, porque luego es otro solete y un cacho de pan). A tí te queda el papel de poli bueno, nada de arpiismos...

¡No conocía a nadie más que usase la palabra chichinabo! Con lo rebonica que es y lo mucho que la suelto en clase...

Anónimo dijo...

Ya sabes que a muchos nos gustaría que sobreexpusieras mas a Tx, con lo majico que es...
Tonially

un-angel dijo...

Que cosas, y yo que no conocía esa canción de Jeanette...pero la versión de "Niza" me ha super-encantado!!!
Yo de redes sociales, instagrams y esas cosas poco puedo decirrte porque no las utilizo pero la conclusión importante que saco del post y que tu mismo escribes es ¡que hoy te has desahogao!, jajaja, y eso siempre le deja a uno un cuerpo muy bueno.
¡Buena semana, Mochuelillo!

Christian Ingebrethsen dijo...

¿Arpía? Lo dudo mucho, no te pega con lo cercano y campechano (pero campechano de verdad, no como el cazaelefantes putero que todos conocemos) que se te ve. Los de los ojos tristes como dices tú me hacen mucha gracia, están como locos por socializar y cuando se ponen así me los imagino aparcando un avión en su azotea con tal de tener gente cerca, algunos son simpáticos pero la experiencia me dice que no suelen tener aptitudes sociales.

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