Se acabó Looking (o casi)

 

Hace unas semanas avisaba yo por aquí de la avalancha de mariseries con las que las distintas cadenas amenizaban el inicio del año.

Vale, distintas cadenas... extranjeras, porque lo que es aquí seguimos con gente pegando gritos en Aida y La Que Se Avecina y... poco más, ¿alguien ve Antena 3? Ah, sí, me están diciendo que hay que ver la de "El ministerio del tiempo", pero esperaré a que termine la temporada para verla del tirón, que si no tx se me queja.

El caso es que de las series de temática gay (aka mariconseries), me he zampado Looking, Cucumber y Banana.


Looking (ya lo he dicho dos veces) va de las vicisitudes de tres gays en en San Francisco actual, en dosis de 30 minutos (8 episodios la primera temporada, 10 la segunda). 

Lo que en principio se vendía como un Sex & The City versión gay generando muchas expectativas se diluyó pronto porque en los primeros cuatro capítulos de Looking, directamente, no pasaba nada. Los impacientes ya la trataron de aburrida y floja, cuando en verdad lo más interesante de los primeros episodios de Looking estaba en la realidad subyacente, lo que había detrás de las historias. La primera temporada se fue "animando" un poco hacia el final... con las ya típicas historias románticas a medio resolver.




Los guionistas debieron ponerse las pilas, y la segunda temporada de Looking empezó muy potente. Y a medida que iban pasando episodios derivó hacia lo sentimentaloide, la solución fácil. Y aquí sí que veo yo relación con el Sex & The City, porque el personaje principal, Patrick, es un clon de Carrie (afortunadamente sin esa necesidad de lucir catorce modelitos por episodio) en cuanto a las dudas: "lo quiero, no lo quiero, me quiere, no me quiere, y si así fuera...". Totalmente hostiable. Y acaparando demasiado minutaje.


Afortunadamente tenemos al chico inglés de las orejas para compensar tanta tontería, porque es mono, está buenísimo y además tiene gracia el jodío. Y también tenemos nuevamente temas de esa realidad subyacente de la que hablaba antes. Tocamos el asunto del pánico al VIH, de follar con un seropositivo sin serlo, del concepto de fidelidad, de las parejas abiertas, de la Truvada y todo el rollo Prep, de cómo el dinero se puede interponer entre los amigos, de las apps, de cómo no todos los sueños se construyen, de cómo algunos se destruyen solos... Para mí, lo más interesante de Looking y no si Patrick llorará mucho después de dudar. ¡Menos mal que el último episodio termina con un corte de pelo! (Huy, spoiler).


La semana pasada, tras el último capítulo de Looking, HBO anunció que no renovaba la serie para una tercera temporada. Una jodienda porque las historias se quedaban a medio terminar. Pero al menos han dicho que harán un episodio especial de mayor duración en el que irán rematando todos los flecos sueltos. 

Bueno, menos es nada y casi mejor que no se vaya alagando la cosa hasta convertirse en un QueerAsFolkUSA cualquiera.
Otra cosa interesante, la banda sonora, MUY cuidada. Y además han tenido el detalle de colgar la lista de reproducción en Spotify.


Por cierto, que mi amiguito el PopChubby me recomendó un programa para ver series y películas en streaming online, en VO con subtítulos, PopCornTime. Y, joder, es la caña. Creo que está basada en torrents pero en vez de descargar lo ves al momento. Imagino que será ilegal ilegalísima, y de hecho ya la han eliminado de la AppleStore, pero vamos que te soluciona el clásico "¿y ahora qué vemos?"


Por cierto que el sábado empezamos con el segundo programa de "Hostal Royal Alfombra Roja Palace" y... bah, ya no había ni errores ni casposidades nivel 9, no era divertido. Los graciosillos de Twitter seguían a lo suyo copiándose las frases. Una pena. Nos tuvimos que ir a un club de hombres nocturnos.

¿Te he contado ya lo de las torrijas DE CREMA de Tx?

Mejor no.



Porque iba a hablar de las otras series pero esta entrada ya es muy larga.
Dudo que tenga tiempo antes de la semana que viene de volver a retomar el blog así que...
pásenlo bien, pelotudos.

¿Adivinas qué REPUTADO y CONOCIDO bloguero, famoso últimamente por haber aumentado el contorno de sus bíceps en relación directa a la cantidad de rimmel que se pone en las pestañas, se viene conmigo mañana a clase de Zumba?

Sí, él.


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