Marc Almond: The Velvet Trail



El pasado 9 de marzo se puso a la venta The Velvet Trail, el nuevo disco de Marc Almond.

Y el martes día 10... ¿qué me llegó?
¡Sí!
El disco pedido por internet a Cherry Records un par de semanas antes.
Genial.


A escucharlo.

The Velvet Trail es una "recuperación" para Marc Almond. 
Él mismo había sugerido que Varieté, su cd de 2010, probablemente fuera su última publicación con material propio.
Y no me extraña, porque el disco era una mierda de tomo y lomo del que se salvaban sólo un par de canciones. Absolutamente olvidable.

También hay que considerar que Variete era su primer disco de canciones suyas después del accidente de moto de 2004, que lo anterior habían sido versiones y versiones.

Entre ambos, algunas colaboraciones y el EP "The Dacing Marquis" que era un poco ni fu ni fa.

Pero parece ser que el compositor y arreglista Chris Braide le hizo cambiar de opinión y le mandó algo de música. Marc le puso letra y así anduvieron cosita pacá cosita pallá vía email sin conocerse en persona hasta que el disco no estuvo terminado.


Y fíjate tú que les ha salido apañado.

Es un cd estructurado en tres partes, cada una de ellas (cada acto) preludiada con una breve pieza instrumental.
¿Qué encontramos en este disco?
Básicamente canciones de amor/desamor, desolación, nostalgia, pasión, sexo...
A falta de echarle un vistazo más detenido a las letras (que no vienen en el cd) yo diría que es una vuelta de tuerca más a los temas recurrentes de la discografía de Almond.

 
Casi todas son canciones lentas, tranquilas, intimistas. Incluso las más moviditas tienen un aire muy reposado.
Los arreglos son los clásicos de cuerda de siempre, plus algún ritmillo algo chochi que recuerda mucho a sus discos noventeros.

Salvando (mucho) las distancias, hay canciones que podrían estar perfectamente en Open All Night o The Stars We Are, porque la producción y orquestación son muy similares. Se ha liberado, eso sí de la ampulosidad y el exceso. Menos orquesta y más pianito.

¿Qué hemos dejado atrás? El rollo cabaret/burlesque (cabaré que dicen los de El País que hay que poner, pero a mí me pasa como con lo de gais, que me queda supercateto) y esos momentos "soy la diva surgida de las cloacas y mira qué vida más desgraciada tengo" con los que de tarde en tarde nos regalaba.

¿Qué hemos ganado? La voz de Marc Almond, que vuelve a sonar de manera esplendorosa a sus 57 años, igual de bien que sonaba en su disco dedicado a Vadim Kozin.



¿Qué habría de mejorable? Algo de trabajo y finura en la composición. Algunas canciones como "The velvet trail" suenan repetitivas (no son necesarios 6 minutos con sólo cuatro frases musicales en toda la canción). Y el aire excesivamente melancólico de todo el disco, que puede cansar.


Es un disco para escuchar con atención, recreándose en él, disfrutándolo.
Sí, me dirás que soy muy fan, pero tengo algo de criterio, repito que el anterior me pareció un soberano coñazo.
Éste tiene melodías muy memorables, como puede ser la canción, aparentemente simplona, que canta a dúo con Beth Dito: When The Comet Comes.


Pop intrascendente y superficial pero... ¿a que si la escuchas un par de veces no puedes al final quitártela de la cabeza? 

  

Aparte, la edición del cd es de lujo, en digipack de cartón con un librito de ilustraciones a cargo de Kate Walters. Hay otra edición con dvd, con vinilo y con nosequé leches más. Pero vamos, yo me he comprado la básica, la barata.

Anécdota graciosa: cuando puse la foto de rigor en mi Facebook, recibí un comentario demoledor: "Me sentía mayora por recibir hoy el de Madonna. Gracias por rejuvenecerme 10 años. XD".
¡PUTA!
Bueno, Marc es sólo un año mayor que Madonna*.


Ains, cómo somos las talifanas. 






*La cita viene al pelo para los que se me quejan de que en este blog no hablo nunca de Madonna. ¿Ves como es mentira?

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